.:..::.:: SAN ANTÓN : LA IMAGEN ::.::..:.

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No mucha gente de nuestra localidad e incluso festeros saben que de la foto histórica de la Ermita en que refleja la Mayordomía de los años 40, aún hay un superviviente: PEDRO AMAT. De él quisimos saber cosas, experiencias, anécdotas, que arrojaran más luz, si cabe, sobre el conocimiento de la Mayordomía.

Jorge Bellod y yo hablamos en diciembre del 2001 con Pedro Amat, en su casa de la calle Jardines. En ella nos transportamos al pasado, con fotos que nos recuerdan la Elda de los años 40, 50, 60, y de sus familiares más allegados. Estando con él, una emoción contenida nos invadía, dado que poder hablar con un testigo de la Leyenda no es algo que todos los días ocurra. Con esfuerzo y tesón, trajeron desde Valencia la actual Imagen de San Antón, y casi sin quererlo, desencadenaron una restauración de nuestra Fiesta, hasta alcanzar el esplendor con que hoy la conocemos.

Pedro Amat, hijo de "Perico el Sajeño", nace en Elda, en la calle de la Purísima. A los 22 meses se va con su familia a Valverde del Camino, después a Elche, a Ciudad Real y finalmente a Elda, de donde ya no ha salido. ¿Motivo? Su padre, gran conocedor de la fabricación del calzado. Es él quien, a los 17 años, lo introduce en la Mayordomía.

Pregunta. Pedro, ¿cómo tan joven en la Mayordomía?

Respuesta. Mi padre me introdujo en este grupo, yo tenía 17 años en la foto histórica del año 41. Los solía acompañar cuando hacían sus reuniones y tertulias al salir de trabajar, en el bar de "la tía María", en la "Copa de Plata",... Allí se hacían tratos de todo tipo, de caballerías, de relojes, se bebía un trago de vino acompañado de frutos secos. Les oía comentar la necesidad de traer una Imagen de San Antón, que no existía, o estaba perdida, en paradero desconocido, para recuperar los festejos típicos que en Elda, desde hacía mucho tiempo, se habían celebrado; de encargar una Imagen de San Antón en Valencia, de los problemas, en plena posguerra, para poder sufragar los gastos. ¡Imaginaos! Se tocaba de puerta en puerta, se iba a los comercios, se hacían rifas, y teníamos que aguantar de todo, pues algunas personas dudaban de los fines a los que se podían destinar todos esos donativos que íbamos recaudando. Los donativos eran de 10 céntimos, de un real, …

P. El nombre de Mayordomía ¿era heredado o se pensó a partir de esos momentos?

R. Creo que sería consecuencia de que en el grupo había mucha influencia de gentes vinculadas a Sax, y allí ya se sabe, la Mayordomía de San Blas es la responsable de los festejos de Moros y Cristianos. Yo, al menos, no recuerdo, antes del 39, otro grupo de personas que actuaran bajo el nombre de Mayordomía de San Antón, aunque cabe pensar que si antiguamente existían una Ermita, una Imagen y unos festejos, personas responsables de todo esto habría, pero no recuerdo si se denominaban Mayordomía o no.

P. Pedro, coméntanos las celebraciones típicas que recuerdes.

R. Las carreras de caballos, que se celebraban en el solar que actualmente ocupa el edificio de la Hidroeléctrica, las cucañas que hacíamos en la plaza del Ayuntamiento: mi tío Pepe, mayordomo, se situaba en la farmacia de Vallés, que estaba en la esquina de la Plaza subiendo a la Iglesia, con una cuerda que atravesaba la Plaza, con un pollo colgando, y a una señal convenida se dejaba caer; o el palo enjabonado, con un pollo en lo alto, como premio para lo más hábiles y osados, los bailes alrededor de la hoguera, los concursos de mantones de Manila, la Misa, la vuelta al Santo alrededor de la hoguera, la bendición de los animales y el reparto del pan, que se le daba a los animales, sobre todo a la caballerías, … Recuerda como algún burro lo comía en su mano, y había que dárselo con el cuidado lógico de no ser mordido.

P. Por lo que dices, parece deducirse que se hacían dos hogueras, la de la Ermita y la de la Plaza del Ayuntamiento, y además, el transporte de la leña, con los medios de entonces, sería costoso, ¿verdad?

R. Salíamos los mayordomos, por la mañana temprano, con dos carros, uno que se iba a Camara y otro a las Cañadas, cargábamos de todo tipo de leña que se podía recoger, nos daban de comer en las casas de labranza, lo que por entonces era típico, un arroz y pata o con caracoles, en fin, lo que se podía, y luego se descargaba un carro en la puerta del Ayuntamiento y otro en la Ermita; al descargar, se tenía que poner un municipal para que la gente no la cogiera, pensemos lo mal que en esos momentos se pasaba, y luego al consumirse, había personas que recogían brasas para llevárselas a casa para calentarse. Las dos hogueras se prendían en la noche de San Antón, y recuerdo que del Frente de Juventudes o de la Sección Femenina, había un grupo encargado de bailar las danzas típicas.

P. Aunque los gastos no fuesen muchos, había necesidades que cubrir. ¿Se contaba con alguna subvención, algún tipo de ayuda?

R. No, no teníamos ayuda para esto. Todo surgió entre gente sencilla, trabajadora, y nos teníamos que valer de nuestros medios e imaginación para llevarlo hacia adelante. Sorteábamos un borrego, que se rifaba, en combinación con los ciegos, el día de San Antón, que a veces no alcanzaba para cubrir todos los gastos. En muchas ocasiones, nos tocaba poner algo de nuestros bolsillos.

P. Pedro, una vez la Imagen en Elda, que como sabemos llegó en Enero del 41, y recuperadas las tradiciones típicas, el paso siguiente, hacia la restauración de las Fiestas de Moros y Cristianos, perdidas a finales del siglo XIX, ¿Cómo se fue dando? ¿O fue casualidad?

R. Desde un primer momento, además de los festejos típicos de San Antón, se acariciaba la idea de poder celebrar Fiestas de Moros y Cristianos, por la admiración de la Fiesta en nuestros pueblos vecinos y porque entre los miembros de la Mayordomía había familiares que fueron festeros en Elda, o eran festeros en activo de Sax, como mi tío "Cucala", que era de los Garibaldinos de toda la vida. Si ves fotografías de la Mayordomía del año 41 con el Santo, observarás mayordomos con arcabuces, una chica joven por delante de la Imagen, que era la hija de la curandera del Guirney, que iba vestida de Marino, portando una bandera mora. No recuerdo que de antemano se tuviera la idea del resurgir de la Fiesta, pero sí que era una idea con la que soñaban los componentes de la Mayordomía.

P. ¿Hasta cuándo, Pedro, crees que esa Mayordomía estuvo funcionando?

R. Hasta mediados de los años 50, pues algunos se habían hecho mayores, otros que si querían mandar o ser protagonistas, trajeron como consecuencia el que esa Mayordomía fuese decayendo.

Según los datos que poseemos, en el año 1.958, concretamente el 27 de diciembre, hay una reorganización de la Mayordomía, apareciendo los cargos de presidente, vicepresidente, secretario, tesorero y vocales, con un total de 9 miembros, algunos de los cuales ya estaban en la anterior. Pero esa decadencia, lógica por otro lado, no empaña para nada, a mi entender, la gran labor realizada.

Desde los diversos Simposios, Congresos, etc., que sobre la Fiesta se han celebrado, ha quedado muy claro que la Fiesta de Moros y Cristianos se sustenta sobre tres pilares básicos: el aspecto lúdico, la conmemoración histórica y la vinculación religiosa. Tal vez el éxito de la restauración de nuestra Fiesta resida en esto: la casa no se ha hecho por el tejado, se ha comenzado desde la figura del Patrón, y desde aquí se ha ido, paso a paso, ennobleciendo y agrandando, de acuerdo con las bases expuestas, como marco para la convivencia, para pasarlo bien, para que el festero se sienta parte de un todo que tiene pleno sentido. Y para seguir trabajando en mejorarla y engrandecerla, si cabe, aún más.

Miguel Ángel Escribá Martínez